Todo empezó en 1988. En ese momento recorría escuelas de Castelar y alrededores con una bicicleta cargada de garrapiñadas que preparaba los fines de semana. Así fueron las primeras entregas, cliente por cliente, mientras estudiaba y aprendía el valor del trabajo diario.

 

Con el tiempo fui sumando nuevos productos y cada vez más lugares a los que llegar. Las entregas que comenzaron en bicicleta crecieron, aparecieron los primeros vehículos de reparto y el trabajo empezó a expandirse a más escuelas y también a sanatorios.

 

Paso a paso, aquello que empezó de manera simple fue tomando forma hasta convertirse en una empresa dedicada a abastecer colegios, sanatorios, kioscos, supermercados y muchos negocios mas con una amplia variedad de productos.

 

Hoy, muchos años después, seguimos trabajando con el mismo compromiso de aquellos comienzos, llevando cada día la alegría de nuestros productos a cada cliente.

 

— Rodolfo Grande